La Basílica de Santa María y San Donato (basilica dei SS. Maria e Donato) se encuentra en
Campo San Donato, en la isla de Murano. Debe su singularidad al espléndido ábside rico en columnas y arcos que parece reflejarse en el agua del canal hacia el que mira. Su fundación se remonta al siglo VII, cuando llegaron a la laguna gentes que huían de las poblaciones extranjeras que habían invadido el continente. La construcción en su aspecto actual fue iniciada en el siglo XII y representa un importante ejemplo de la multiplicidad de formas del denominado estilo véneto bisantino, con las columnas y la cubierta
gótica en forma de quilla invertida. La iglesia, sobre una planta hexagonal, se alza en dos pisos, con el superior en galería. El interior está enriquecido con algunos elementos de la decoración original: un bellísimo mosaico con fondo de oro del siglo XIII que representa la Virgen, y un precioso pavimento de mosaico con fragmentos de vidrio provenientes de las fundiciones de la isla, datado en 1140, con figuras geométricas y dibujos alegóricos. En las paredes, digna de admiración es la pintura sobre madera de
Paolo Veneziano de 1310, que retrata a San Donà en el trono con los dos donantes, el potestad Memmo y su mujer.